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| Los Volsheviks y especialmente Lenin tenían planeado llevar a juicio revolucionario a Nicholas en mayo de 1918 pero las audiencias no pudieron iniciarse debido a que el Ejército Blanco había logrado avanzar considerablemente, peligrando la seguridad del gobierno revolucionario. Lenin mismo al igual que Trotsky temían que durante el juicio no obtuvieran el apoyo necesario del país para sentenciar a Nicholas a muerte, es más, meses antes se había revidado todo documento posible para encontrar suficiente evidencia contra el ex Tsar y sólo habían logrado encontrar un gobierno ineficiente pero ninguna corrupción, traición o malicia. Lenin necesitaba a Nicholas para negociar con Inglaterra o Alemania pero ahora el avance del Ejército Blanco sin prospectos de negociación ponía a Nicholas en una especie de bandera para la causa realista. Es recién en julio que ante la amenaza del Ejército Blanco los Bolsheviks deciden deshacerse de Nicholas.
Fillip Goloshchekin comandante del resguardo de Nicholas recibió la orden de asesinar no sólo a Nicholas sino a la familia completa el 2/15 de julio de 1918. La orden no incluía la firma de Lenin si no la de un miembro del Gobierno Bolshevik en Perm, no incluía la fecha en la cual llevaría a cabo la orden sino más bien que estuviera preparado y Goloshchekin entendía que era vital evitar que Nicholas fuera rescatado por el Ejército Blanco. Goloshchekin llamó a Yurovsky y a Yermakov y les informó de la orden que descansaba en sus manos, se le notaba sombrío y extraño, casi como si quisiera que sus camaradas le dijeran que todo era una broma. Yurovsky reconoció rápidamente cuán seria era aquella orden pero para él más importante era su posición con el gobierno revolucionario y aceptó la orden de Goloshchekin como un deber patriótico. Yermakov se encargaría de desaparecer los cuerpos debido a que la orden no autorizaba a Goloshchekin nada más que asesinar a la familia real. Ambos se encargarían de la organización de sus órdenes, reclutarían las personas necesarias y solicitarían del gobierno local lo que necesitaran. Deberían prepararse en completo secreto y esperar por el momento en que lo llevarían a cabo. ‘Eso es todo y el partido confía en sus habilidades’, los despidió Goloshchekin, Yurovsky y Yermakov dieron media vuelta y salieron sin decir palabra.
La Espera
Eran las seis de la tarde y Nikulin apareció en la puerta de la Casa del Propósito Especial, subió al segundo piso, buscó al niño Sednev y le dijo que lo acompañara. Alexandra se quejó que porqué se llevaban al niño porque le servía de compañía a Alexei, María se acercó a Nikulin y le preguntó a qué hora regresaría, él respondió que al día siguiente, Alexandra le dijo a Botkin que averiguara porqué se lo llevaban, Botkin caminó con Sednev y Nikulin hacia las escaleras, ya en la puerta Botkin casi como en confidencia le pidió explicaciones, Nikulin lo miró sonriendo y dijo ‘No te preocupes Botkin, su tío quien estuvo preso ha venido a visitarlo, se ha hospedado en un hotel, mañana lo verás de vuelta’ y agarrando a Sednev del brazo salió sin despedirse. Sednev preocupado caminó al lado de Nikulin hasta que llegaron a la comisaría ahí se lo entregó a un guarda y le dijo que lo cuide hasta que Yurovsky venga por él, luego salió a reunirse con el resto. Yurovsky esperaba impaciente en su oficina cuando Yermakov apareció en la puerta, Yurovsky sonrió y ambos conversaron sobre los detalles de aquella noche, Yurovsky preguntó sobre el lugar donde enterrarían a la familia pero Yermakov no quiso responderle, le dijo ‘lejos, no conoces el lugar’. Pavel Medvedev se apareció en la puerta con una bolsa de campaña en la mano, estaba sudando y se notaba que la bolsa pesaba, Yurovsky cerró la puerta y miró dentro de la bolsa, doce pistolas y varias cajas de balas descasaban al fondo, Yurovsky cerró la bolsa y la metió en su escritorio echándole llave. Salieron a la plaza para hacer tiempo y el resto de guardas llegaron en un lapso de una hora, el último en llegar fue Mikhail Medvedev cargaba en sus brazos las sábanas que Yurovsky le había ordenado conseguir. Yurovsky les pidió que esperaran y se fue a su oficina, sacó la bolsa con las pistolas y regresó a la plaza, les dijo vamos y se dirigieron a la Casa del Propósito Especial, entraron al primer piso donde dejaron la bolsa y las sábanas en uno de los cuartos y cerraron la puerta con llave, Yurovsky les dijo vamos a comer y salieron.
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